SUPER MOM: RENGIFO

Como se los comenté la semana pasada, durante este mes de mayo, todas las semanas les estaré compartiendo las historias de mamás emprendedoras que han decidido montar sus negocios por amor a sus hijos.

Esta semana les quiero contar sobre Carmen Rengifo, fundadora de “Rengifo”. Carmen es diseñadora de carteras, accesorios y artículos decorativos. Conozco su trabajo desde hace algunos años cuando recién comenzaba. Hizo los recuerditos para el bautizo de Diego hace ya 4 años. Muchas me han preguntado por los fulares que uso ahora con Thiago. Les cuento que los venden en su tienda y también la canastita en la que coloco a veces a Thiago es de ella.

En este post Carmen nos cuenta un poco de su historia.

“Soy diseñadora artesanal, tengo un Máster en administración de empresas y mercadeo (MBA) y tengo un profesorado en educación. A pesar de haber estudiado la mayor parte de mi vida, siempre tuve claro que la familia es más importante que el trabajo. En el 2015 tuve la dicha de convertirme en mamá. Cambiaron muchas cosas no sólo en el día a día, sino también en mi forma de pensar y ver las cosas.  Cuando regresé a trabajar después de la maternidad, vi la importancia de tener un horario que me permitiera atender incondicionalmente a mi esposo, mi hija y mi familia. Mi esposo y yo estamos convencidos de la importancia de que los padres estén cerca de sus hijos en los primeros años de crecimiento, por lo que tomamos la decisión de dejar mi trabajo formal y comenzar mi empresa.

Ya vendía informalmente a conocidos y referencias, así que era cuestión de formalizar el negocio y hacer un plan, lo cual fui haciendo con el apoyo de mi esposo, mis hermanas y mis papás. Mis hermanas fueron un gran apoyo, me motivaron y ayudaron a hacerlo. Sin ellas probablemente no me hubiese atrevido a comenzar. La marca lleva nuestro apellido, RENGIFO, y está formado por cuatro R, que representan a mis hermanas y mi mamá. Mi papá está implícito en el apellido! El logo refleja unión, fortaleza, orden, perseverancia… valores que nos inculcaron mis papás desde pequeñas y que mantenemos hasta ahora. Comencé vendiendo joyería y bolsas pintadas a mano, todo lo hacía en casa mientras cuidaba a mi hija que tenía unos meses. Después adicionamos una línea de ropa y poco a poco fuimos incluyendo nuevos productos y líneas. Fuimos creciendo y contratando personal, por lo que tuve que mover el taller de mi casa a un espacio más amplio y adecuado.

En medio de este crecimiento, recibimos la noticia que venía un nuevo integrante a la familia. Fue durante el embarazo que vimos la necesidad de tener un lugar fijo donde vender, contratar personal que me ayudara y finalmente abrir una tienda. Dos semanas antes que naciera mi segundo hijo aperturamos nuestra tienda en Plaza Kalpataru (calle La Mascota) e iniciamos una nueva aventura.

Seguimos en busca de nuevas oportunidades de crecimiento, nos estamos preparando para exportar y queremos generar más fuentes de trabajo.

La empresa nació de la necesidad de atender a mi familia, y eso es algo que queremos transmitir a quienes trabajan con nosotros. Nuestro modelo de negocio da la oportunidad a mujeres de trabajar y atender sus familias a la vez que tienen un trabajo fijo, estable y digno. Adecuamos nuestros horarios a sus necesidades concretas, fomentando la integración familiar. Gracias a nuestras políticas de trabajo, tenemos empleadas leales, contentas y motivadas. Esto se ve reflejado en el cuidado y detalle en la producción de nuestros productos.

El tener mi propia empresa me ha permitido estar con mis hijos y mi familia en los momentos importantesMe ha permitido ser una mamá que está presente y veo el impacto que ha tenido en la educación y estimulación de mis hijos. Sin embargo, tener negocio propio trae consigo muchas responsabilidades y dificultades.

Al convertirnos en mamás se nos expande el corazón de una forma inexplicable, nos queremos volcar a nuestros hijos. Pero siempre tenemos la espinita de querer desarrollarnos profesionalmente y cumplir nuestros sueños. Actualmente nos venden la idea que no podemos ser buenas mamás y buenas profesionales, como si la maternidad fuera un impedimento para el desarrollo. Se pueden lograr ambas cosas con mucho trabajo, dedicación y esfuerzo, habrán días buenos y no tan buenos… días en los que tendremos que saber dejar de lado el trabajo para atender a nuestras familias, sabiendo que NO PASA NADA si no logramos terminar el trabajo planificado (sin ser mediocres). Después de los días no tan buenos, del cansancio y a veces de la frustración, me motiva a seguir adelante pensar que mi empresa no sólo me permite a mí ser la mamá, esposa, hija que quiero ser; sino también se lo permite a mis empleadas. Pienso que las empresas debemos reconocer la importancia de la presencia de la mujer en la familia y ofrecer condiciones que le permitan desarrollarse en los dos ámbitos.

Mis tips emprendimiento:

  1. Tener un plan de negocio
  2. Ponerse horarios, tanto para comenzar a trabajar como para terminar (personalmente es lo que más me cuesta, terminar…!)
  3. No revolver el dinero del negocio con el familiar.
  4. Calcular un sueldo y trabajar para ganarlo mensualmente.
  5. Saber delegar.

Mis miedos al empezar a emprender:

  1. Que el plan no saliera 😳
  2. Quedarme mucho tiempo sin sueldo fijo

Una verdadera SUPER MOM!

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