MOTHERHOOD: FEARS THAT MAKE US STRONGER

El día de la madre es una fecha muy especial para mí. Siento ese mismo feeling que no se puede explicar en la época navideña.

Es una fecha perfecta para dar doblemente gracias:

1. Porque Dios me ha dado a la mejor mujer como mamá. Una mujer luchadora y siempre dispuesta a ayudar, de la que he aprendido y por la que soy quien soy.

2. Por haberme dado la enorme bendición de ser mamá.

Pero ser mamá no es tarea nada fácil. Hay miles de miles de tabúes, de reglas que al final del día ni se cumplen. Hay creencias de que debemos de hacer esto y de que no debemos de hacer aquello. Pero cuando de ser mamá se trata, no hay NADA escrito. La vida de cada mamá es un mundo distinto que se mueve de manera diferente que el de las demás.

Por eso, en este post especial del día de las madres, quiero no sólo compartirles estas sesión de fotos, sino que a medida las van viendo una a una, les quiero contar los miedos que como mamá he sentido.

 

– El principal de todos: tener miedo a no poder ser mamá. Sí, pasé por el triste proceso de creer que nunca podría llegar a serlo (físicamente). Cuando decidimos con mi esposo tener un bebé y vimos que nunca llegaba y acudimos a ayuda profesional que apuntaba a que mi deseo tan grande nunca podría ser posible, fue de las noticias mas tristes y aterradoras que me han dado. Solo Dios tiene la última palabra, pero ese miedo me acompañó por muchísimo tiempo

– Una vez dada la bendición de físicamente poder ser mamá, vino la otra parte del miedo: no poder ser mamá en el sentido de no ser una buena mamá con mi hijo. Hay tantos tabúes que por más que te digas a ti misma que no hagas caso a lo que la gente malintencionada dice, terminas creyendo.

– Miedo a no saber qué hacer en una emergencia, pese a que sé que las mamis tenemos un poder sobrenatural de improvisar en esas emergencias. Ese miedo siempre está ahí.

 

– Miedo a que mi hijo no vea un ejemplo en mí. Este miedo hace exigirme el doble a ser una mujer trabajadora y luchadora para que mi hijo se sienta orgullosa de mi.

 

– Miedo al regresar de un viaje (aunque sea de 3 días) de que mi hijo no me vuelva a ver con esos ojitos que me enamoran por haberse acostumbrado a estar unos días sin mí.

 

– Miedo a que algún día, pese a todos mis esfuerzos, Diego se dé la vuelta y se vaya sin recordarse de todos esos esfuerzos que por años hizo mamá.

 

Todos estos miedos son prácticamente sin fundamento y por los que todas las mamis pasamos.  Aunque sea puras exageraciones nuestras, siempre están ahí porque lo que queremos siempre es dar lo mejor de nosotras a nuestros hijos y a nuestra familia. Miedos que a la larga nos hacen más fuertes. Este post me sirve a mí misma para sentarme y reflexionar y tratar de no pensar en tantos miedos y disfrutar el tesoro de la maternidad, disfrutar el no ser perfecta, disfrutar y valorar mis fracasos para luego no volverme a equivocar y hacer las cosas mejores. TODITAS somo súper mujeres que valemos miles, sin  importar si eres mamá que trabaja desde casa o si eres mamá que trabaja en una oficina de mañana a tarde. Todas, todas, todas son mamás excepcionales que con todos estos miedos, sólo buscan lo mejor para sus hijos. FELIZ DÍA DE LAS MADRES DESDE LOS MÁS PROFUNDO DE MI CORAZÓN MIS QUERIDAS LECTORAS.

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PH. ADRIANA RIVERA